Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos cortos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos cortos. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de julio de 2010

La gente y sus cosas

Definitivamente Caras vemos mañas nos sabemos, la historia es esta:
Yo hago collares, pulseras, y demás accesorios para mujeres primero porque me gusta y me quita
la mala vibra y segundo pues porque me ayuda a obtener un par de dólares para ir pasando.
En ocasiones le doy las cosas que hago a mi mamá para que ella se las enseñe a sus compañeras de trabajo, señoras muy estiradas y demás, pues la semana pasada se las di, y hoy días después me doy cuenta que hace falta un collar turquesa, el mas bonito y el mas caro de tooodos los que mande.
Mi madre dice que nadie se lo compro, que todas las señoras esas se lo chuliaron mucho pero que nadie lo compro porque, según ellas, era muy caro, me decepcione mucho primero porque perdí dinero y tiempo, luego porque mejor me lo quedaba yo antes que alguna de esas viejas lo ande luciendo.
Ni modo la gente y sus cosas, tal vez sea consuelo de tontos pero se que al final pierde más la persona que me hiso mal...
Es lo que hay, ahhh también hay migraña buhh

martes, 6 de abril de 2010

Noche de caricias y luna llena


Hubo una noche de luna llena

Con amor sin tiempo y caricias acompañadas de

Suave viento.

Tu aliento era la azul brisa marina y el mar agitado susurraba a mi oído que por ninguna razón me alejara de tu lado

Tus manos dibujaban promesas de amor en mi espalda, mientras mis labios buscaban acariciar tu alma...

Noche eterna de caricias sin tiempo que trajo melodía de caracoles y olas en mi mañana temprana.







martes, 16 de febrero de 2010

Adios

Vio su cara en el espejo y sintió que algo había cambiado, era como si de forma inevitable había dejado escapar algo de ella mientras el cerraba la puerta, en su corazón había una mezcla de arrepentimiento con una fuerte intuición de razón, mientras cepillaba su pelo recién lavado una y otra vez sin cesar tratando de convencer a sus ojos de que no había motivo alguno para llorar.

Después de un rato frente al espejo noto que su cuerpo quería salirse poco a poco de la toalla que lo cubría, ella metida en el pensamiento que la embargaba se perdió en las profundidades de esa imagen ya tantas veces vista por sus ojos, y deseo que fueran otros ojos los que la vigilaran con silencio por la ventana mientras ella fingía no darse cuenta.

La música de fondo que escuchaba para olvidarse del dolor la hizo salir del sueño en el que se había metido, vio su cuerpo frente al espejo detenidamente de pies a cabeza y rápidamente volvió a ver hacia la ventana y se desilusiono al darse cuenta de que no estaba él detrás de los cristales.

El discurso vendido a sus ojos sobre lo innecesario de las lágrimas había rendido fruto pues aun pasada ya casi una hora del encuentro decisivo sus mejillas continuaban sin ser regadas por aguas de dolor.

El no había vuelto y esto provocaba en la boca de ella aquel agrio sabor que deja el amor cuando se acaba, viene de apoco y a veces se alivia con un par de besos de reconciliación pero así como es de terco cuando nace es de terco cuando muere y en la mayoría de los casos no hay poder que lo reavive.

Faltaban minutos para que se cumpliera una hora después de su adiós intempestivo fue cuando ella decidió dejar de esperar e ir a lavarse los dientes como si esto le ayudaría a quitar el mal sabor de boca que en algunos casos puede durar toda una vida.

miércoles, 15 de julio de 2009

Explosión de color


Sentado en un sillón, con Led Zeppelín de fondo, sintió que se quedaba dormido, justo después de un suave, casi imperceptible piquete de hormiga, poco a poco la música se fue perdiendo mientras el sentía que un viento muy fresco acariciaba su cara, era un viento con sabor a agua fresca, como la que bebía del pozo ubicado al fondo de la casa de campo en la que vivió cuando era niño.

Noto que se dirigía a un lugar donde el sol brillaba muchísimo más y que si se le veía de frente cambiaba de color, de dorado, a naranja, luego pasaba por todos los tonos de violeta hasta volverse nuevamente amarillo, un tono extraño y hasta ahora nuevo de amarillo, se sentía tan bien, que nada de esto le pareció tan extraño.

Después de caminar bajo ese intenso sol, decidió sentarse a la sombra de un enorme árbol, que hasta ese momento parecía normal, pero él lo vio detenidamente, y se pudo dar cuenta que de sus ramas colgaban lindas flores, que si las tocaban hacían ••reír••, jamás había conocido un lugar donde todo fuera tan agradable, tan claro, y tranquilo.

¡Quiero volver todas las veces que sea posible!, pensó, mientras se desamarraba sus Converse y se acostaba en ese césped de color rosa, después de un rato poco a poco volvió la música de Led Zeppelín, y el se dió cuenta que este había sido el primero de recurrentes viajes al país de la heroína.