sábado, 20 de diciembre de 2008

Oda a la Risa


Vibrante, estremecedora,
Vuelve tu mirada hacia mí,
Recógeme con tus brazos de cosquillas,
Vacía su fuerza en quien de ella hace vida,
De quien la busca día a día.
De los niños decidiste ser protectora, de la inocencia amante,
de la sencillez reflejo, y de la picardía delatora.
Quédate conmigo y así yo seré de ti y tú de mí,
tu casa será mi cuerpo, tu ventana mi boca, y tu voz la mía,
sentirás lo que yo siento, cuando quieras salir lo puedes hacer pues es entonces cuando yo seré feliz.
Tiembla, tiembla, las piernas debilita, las lagrimas brotan,
Pero nada duele, temblor orgásmico, con hilarantes sonidos,
que se apoderan del ser en un destello de excentricidad.
Contracciones musculares, una, dos, tres, veces sin control sin pausa, sin saber cuando terminara, producto de palabras, contacto, visualización de algún objeto digno de provocarte, de buscarte.
Quédate conmigo y así yo seré en ti y tú vivirás en mí.

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